30 PHNOM PENH

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    Segunda etapa del París-Camboya Dakar. Montados en un autocar medio destartalado, tragando polvo y parando cada 30 minutos para desayunar, comer, hacer pipi, mirar la presión de las ruedas, lavar el autocar, recoger y dejar a gente en cada esquina, todo ello con Karaoke y pasajeros sentados en taburetes de plástico en medio del pasillo, llegamos a Phom Penh, capital de Camboya.

    Nos dirigimos directamente hacia el hostel que habíamos reservado por Booking, esta vez sin errores y por 6,5€/noche, para compensar lo del otro día…

    Nos levantamos y negociamos un tuc tuc por 13$ para visitar The Killing Fields o campos de exterminio y el S-21, un colegio que se utilizó como cárcel, lugar de interrogatorio, tortura y, una vez confesado, asesinato.

    Entre los años 1975 y 1979,  ocurrió algo que nunca más debería repetirse. De la mano de Pol Pot y los Jemeres Rojos, se produjo uno de los mayores genocidios de la historia. Esta persona, si se le puede llamar persona, tuvo la gran oportunidad de estudiar en Francia y una vez en Camboya quería crear el Año Cero basado en una sociedad completamente agrícola y rural, visto como el prototipo perfecto lejos de la afectación occidental.

    Con la excusa de que los norteamericanos iban a bombardear las ciudades, las vaciaron. Enviaron a todos los ciudadanos a las zonas rurales, separados por sexo y edad, desmembrando así a las familias. Sometía a los ciudadanos a largas y duras jornadas de trabajo a cambio de un pequeño plato de sopa de arroz al día. Muchos morían directamente ya que no podían soportar este ritmo inhumano de trabajo. Pero no sólo eso, otro de los objetivos de Pol Pot era acabar con todo aquel que pudiera significar una amenaza para llevar a cabo su plan. En esta lista estaban los intelectuales, profesores, doctores… Muchas personas eran asesinadas por el simple hecho de llevar gafas o por tener las manos finas. Durante estos cuatro años murieron cerca de 3 millones de personas, cuando por aquellos entonces la población del país no superaba los 9 millones.

    Una vez en Choeung Ek, uno de los tantos campos de exterminio, vemos las diferentes fosas en las que tiraban los cuerpos de personas que llegaban en camiones hasta allí. Nadie sabía lo que ocurría ahí dentro. Por la noche ponían canciones revolucionarias a todo volumen para ahogar los gritos de las personas que estaban siendo asesinadas con herramientas de labranza ya que las balas eran muy caras. También vemos el árbol contra el que golpeaban a los bebés tras separarlos de sus madres. La filosofía de Pol Pot era que si quieres eliminar las malas hierbas debes segar desde la raíz para que el día de mañana la descendencia no venga a buscar venganza. Así era Pol Pot.

    Antes de visitar el campo de exterminio, Melanie, la chica francesa que conocimos en Bangkok, nos habló del genocidio de Pol Pot. Por entonces me preguntaba que pasaba en el resto del mundo y como es que no se había podido detener antes. En la visita salimos de dudas, las fronteras estaban minadas y nadie podía saber lo que estaba ocurriendo. Ni los propios camboyanos sabían lo que allí pasaba, los llevaban engañados. A día de hoy todavía se siguen encontrando restos de huesos.

    En honor a todos las víctimas de Pol Pot se ha construido una estupa conmemorativa que  alberga cráneos de todas las edades, trozos de ropa y las herramientas con las que eran asesinados.

    De vuelta a nuestro tuc-tuc y después de esta impactante visita ponemos rumbo al S-21, pero antes hacemos una parada para comer algo, si es que podemos después de lo que hemos visto. Estamos bastante sobrecogidos.

    Accedemos a Tuol Sleng, también conocido como S-21, un lugar en el que si no hubiera pasado lo que pasó, hoy, posiblemente, veríamos correr a niños uniformados por sus soleados patios de recreo. Pero no queda nada de eso, sólo tres edificios que fueron utilizados como centro de torturas en los que todavía se puede sentir lo que pasó allí. Como si del día de puertas abiertas del colegio de toda la vida se tratara, caminamos por sus pasillos, sus clases vacías, en algunas vemos los métodos que utilizaban para torturar a personas inocentes, en otras las celdas con paredes de ladrillo improvisadas en las que hacinaban a los prisioneros, fotografías de todos ellos…

    La energía de Tuol Sleng y Choeung Ek te golpea tan sólo entrar. No somos capaces de acabar la visita, hemos tenido suficiente con lo que hemos visto. Le decimos a nuestro conductor que nos lleve a la zona del río para poder asimilar todo lo que hemos visto. Nos sentamos en un banco de piedra, observamos el río y como la gente local pasa su día a día. Algunos compran pájaros y los echan a volar para que les de buena suerte, otros pescan en el río con bolsas de plástico para poder cenar algo.

     Aunque no estamos en el mejor hostel del mundo, nos vamos a tomar un día más, entre los trayectos en autocar y las visitas estamos agotados, física, mental y emocionalmente. En unos días pondremos rumbo a Sihanoukville para tramitar nuestro visado a Vietnam.

     Nuestro último día en Phnom Penh, aprovechamos para dar una vuelta por las inmediaciones del Estadio Olímpico, hay un partido, algunos aficionados visten la camiseta del Barça. Vemos grupos practicando aeróbic, otros juegan a badminton…

    Nos cuesta entender como pudo pasar algo así hace menos de cuarenta años. No obstante, vemos a un pueblo unido, fuerte y feliz, con ganas de salir adelante y demostrar el país que podría haber sido si no hubiera pasado nada de esto.

COMMENTS

11 Responses to 30 PHNOM PENH

  • Marieta wrote on March 2, 2014 at 10:02 // Reply

    Que fuerte, me ha dejado mal cuerpo solo de leerlo!

    • Marien Garcia wrote on March 8, 2014 at 5:30 // Reply

      Sí, Maria, imagínate como salimos nosotros, creo que nos costará quitárnoslo de la cabeza. ¡Muchos besos!

  • Faus wrote on March 3, 2014 at 4:35 // Reply

    Es escalofriante, nunca había oído nada al respecto.. 1/3 de la población asesinada, incluyendo recien nacidos.. peor que Hitler..

  • Toñi wrote on March 5, 2014 at 9:53 // Reply

    ¡Fuertísimo! Eso son crímenes de la humanidad que se van a quedar sin castigo alguno. No sé cómo se puede mirar a otro lado cuando se conocen cosas así, ni para qué sirve la ONU ni nada de nada. Viendo eso lo habreis pasado un poquito mal pero es bueno conocerlo todo.

  • M_abril wrote on March 5, 2014 at 12:58 // Reply

    Está claro que la crueldad humana está presente en todos los rincones del mundo…que la historia sirva de lección para generaciones futuras y que nunca se vuelvan a vivir este tipo de masacres.
    Un beso chicos…a disfrutar!!

  • Melisa_ibarra wrote on March 5, 2014 at 4:03 // Reply

    Me encantan vuestros posts! Nos hacéis ver lo que pasa en el otro lado del mundo, aunque aveces sea así de cruel… Besos!!

    • Marien Garcia wrote on March 8, 2014 at 5:28 // Reply

      Y a nosotros nos encanta que nos leas. ¡Un abrazo enorme!

  • angustias jimenez marmol wrote on March 6, 2014 at 9:41 // Reply

    me horroriza ver eso,tanta maldad,con lo bien que se vive en paz,hay que tomar nota..

    • Marien Garcia wrote on March 8, 2014 at 5:27 // Reply

      Ojalá el ser humano fuera capaz de aprender de sus errores y no volver a cometerlos pero está claro que somos el único animal que tropieza tres y hasta infinitas veces con la misma piedra…

  • Roldán wrote on March 9, 2014 at 11:06 // Reply

    La malad del ser humano es infinita somos lo peor y nunca aprenderemos de los fallos que otros cometen ya va siendo hora de que tomemos nota y no vuelvan ha pasar cosas tan horribres.

  • Jose Manuel wrote on April 6, 2014 at 6:22 // Reply

    Que triste y que hermoso a la vez. Seguid mostrandonos la realidad que estais viviendo. Desde lejos sabemos que existen estas cosas, pero es escalofriante que alguien nos lo cuente en directo. Me acercaria algun dia a verlo, pero de momento tengo suficiente con que nos lo cuentes.

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